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Consejos para lavarse la cara correctamente

Obviamente, todos los días nos lavamos la cara, pero ¿seguro qué lo haces adecuadamente?

Algunas personas no son conscientes de que sus hábitos de higiene facial no son los apropiados, ya sea por el producto que utiliza, el orden correcto y las veces requeridas.

Para una óptima limpieza del rostro, hay que tener en cuenta estos tres aspectos y ponerlos en práctica, puesto que juega un papel muy importante en nuestro día a día y en general, en nuestra vida.

Una dermis limpia es sinónimo de juventud, atractivo, luminosidad y salud.

Si la limpieza de la tez no se hace correctamente, nos arriesgamos a que aparezcan afecciones indeseadas, como por ejemplo puntos negros, granitos y acné, al no eliminar los residuos de suciedad que se adhieren en la piel diariamente y estar los poros taponados.

Además de que los cosméticos o pasos siguientes pierdan efectividad y eso se nota en los resultados.

Y como sabemos que esto puede comportar un sinfín de dudas tales como: ¿qué tipo de limpiador debo usar según mi condición dérmica? ¿Con lavar mi cara una vez al día tengo suficiente?

Estas y muchas otras preguntas pueden asaltar tu mente, pues es inevitable tener dudas al respecto.

Así que hemos querido ayudarte con nuestra pequeña guía para hacer a la perfección el paso más importante del cuidado facial: la limpieza del rostro.

Para ello, vamos a empezar mostrándote los diversos limpiadores que existen y sus características, y después ahondaremos en los pasos correctos que hay que seguir.

¿Qué tipos de limpiadores hay?

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Hoy en día, el mercado ha crecido tanto y los fabricantes han innovado hasta tal punto que podemos encontrar productos para la higiene de la piel del rostro con composiciones de todo tipo.

Esto influye directamente a la hora de escoger uno, pues no todos son apropiados para todas las pieles y según nuestra tipología, nos irá mejor uno u otro.

Los limpiadores faciales más comunes son los siguientes:

Agua micelar

El producto estrella gracias a su versatilidad es el agua micelar, que como su nombre bien indica, está elaborado a base de micelas que retiran las impurezas y también el maquillaje.

A la par, también tonifica la piel con delicadeza, de ahí que sea nombrado un multiuso exitoso.

Estamos ante una fórmula muy suave que es una de las mejores opciones para topo tipo de pieles, pero especialmente para las más sensibles, por respetarlas y cuidarlas.

¿Cómo usarlo? Muy fácil, mediante un algodón humedecido, arrastra el maquillaje y la suciedad de la dermis.

Normalmente con un solo disco tendrás suficiente por ser infalible hasta con el pigmento más resistente.

Aceite

Los aceites limpiadores son otra elección válida para liquidar la suciedad del rostro y las células muertas.

Suelen recomendarse para pieles secas y que necesiten un plus de hidratación, a raíz de su poder nutritivo.

No obstante, debido a su contenido en óleo, no todos son aptos para las pieles mixtas y grasas, con tendencia a producir más sebo de la cuenta, porque podrían empeorar su condición.

Su modo de uso no tiene complicaciones, basta con esparcir el aceite mediante un suave masaje con las yemas de los dedos y retirar con un algodón.

Leche limpiadora

Se caracterizan por su suave textura, parecida a una crema hidratante, pero más líquida.

Es ideal para todo tipo de pieles, no obstante debida a su extrema suavidad, quizás no llegue a combatir el maquillaje fijo y el resistente al agua.

La leche limpiadora tiene un modo de empleo muy sencillo, basta con extender la sustancia por la tez, acompañado por un leve masaje y retirar con agua atemperada, seguido de una toalla para secarte.

Limpiador en gel

Este jabón facial puede usarse como producto único o complementar con un agua micelar, aceite o leche limpiadora, sobre todo con el maquillaje más resistente.

Pese a que está indicado para todo tipo de pieles, se aconseja en especial para las mixtas y grasas, por la sensación de frescura y confort que aporta su textura en gel.

Y su aplicación es muy fácil, simplemente hay que hacer lo mismo que si te lavaras la cara con jabón, con la piel previamente humedecida y aclarar con agua.

También puedes utilizarlo en la ducha y terminar secándote con una toalla.

Desmaquillador bifásico

Esta sustancia se presenta en dos colores distintos, porque es la mezcla de una acuosa y un aceite, por lo que no vas a necesitarlo, si no te maquillas.

Más que estar recomendado según el tipo de piel, se basa en el tipo de pinturas faciales.

El desmaquillante bifásico se usa aplicándolo en un disco de algodón y colocándolos durante algunos segundos sobre ojos y labios, para luego arrastrar hasta que no quede ni pizca del maquillaje.

Toallitas desmaquillantes

Es cierto que algunas toallitas limpian de maravilla, pero no se aconseja como método de limpieza habitual, porque irritan la dermis.

Más bien, es una medida de emergencia, cuando el limpiador se ha terminado y todavía no tenemos el nuevo o en caso de noches que trasnochas y el cansancio hace que te duermas; no te vayas a la cama sin desmaquillar, antes aplícate la toallita.

Su empleo es muy básico, sacas la toallita, limpias el rostro hasta que no queden residuos, si hace falta coges otra y las tiras, listos.

Ya conoces los limpiadores que existen, sin embargo, debes saber que no debes usarlos todos.

Hay algunos de ellos que son equivalentes y basta con escoger el que más se adapte a tus necesidades epidérmicas.

Lo que sí está claro es que deberás hacerlo dos veces al día, mañana y noche, para una limpieza correcta del cutis.

¿Y ahora qué? Toca descubrir el orden:

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  1. Elimina el maquillaje

El primer paso de todos, si te maquillas, es suprimirlo.

Dependiendo del tipo de pintura que hayas empleado, así como de la cantidad podrás utilizar un tipo de limpiador u otro.

Una leche limpiadora es ideal si no te maquillas mucho, pero si sueles pintarte más o con pigmentos más resistentes, un aceite o agua micelar serán tus aliados.

  1. Limpia en profundidad

Con la ayuda de un gel limpiador, retira los restos de maquillaje, suciedad y grasa que han podido quedar en el rostro, además de los restos de aceite o leche limpiadora, en tal caso.

  1. La prueba del algodón: agua micelar

Y para finalizar, deberemos pasar un algodón empapado en agua micelar por la tez, hasta que salga limpio, para asegurarnos de haber eliminado por completo cualquier rastro.

De pasada, tonificaras e hidrataras la dermis y la dejaras a punto para recibir los cosméticos posteriores en todo su esplendor.

Por último, recuerda estos consejos:

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  • Masajea tu cutis con el limpiador. Durante al menos un minuto, es recomendable para dar tiempo a que el cosmético surja sus efectos y a la vez, estimularás el sistema linfático, el oxígeno y el riego sanguíneo.

 

  • Utiliza agua atemperada siempre. De esta manera, los poros se dilatarán, la limpieza será más profunda y agradable.

 

  • Destierra los productos con sulfatos o químicos nocivos. Los sulfatos son muy agresivos y retirarán la grasa en exceso, provocando irritaciones y deshidratando. Busca siempre ítems con composiciones lo más natural, cuidadosas y seguras posibles.

 

  • Usa una toalla suave específica para la cara. Lo suyo es utilizar una toalla limpia cada día, para evitar gérmenes y bacterias. Ni se te ocurra emplear la misma que empleas para el cabello, por ejemplo.

 

  • Aguarda un minuto. Espera apenas 60 segundos para comenzar a aplicar el resto de los tratamientos, no más. La piel estará todavía hidratada y su capacidad de absorción del tónico y las cremas será mejor.

 

Si sigues estos pasos a la hora de la limpieza facial, no dudes que lo harás correctamente.

¿Qué es lo que piensas?